La gente solitaria cuando encontraba compañía se convertía en un animal sin piel al que cualquier caricia le hacía daño.
Rafael Chirbes, La caída de Madrid (2000)
La gente solitaria cuando encontraba compañía se convertía en un animal sin piel al que cualquier caricia le hacía daño.
Rafael Chirbes, La caída de Madrid (2000)
Hermoso.
desde el Madrid caído, y sin piel,
Lagartito
¿Usted también es de esos animales?
Sin piel, aunque manteniendo el tipo, un saludo desde una Venecia siberiana.
p.d. no sé qué pasa estos días, pero comentar en blogger me resulta casi imposible, he intentado hacerlo en tu post sobre Lanzmann durante un cuarto de hora o quizás más, a lo mejor te llegan diez comentarios iguales… Volveré a intentarlo.